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sábado, 12 de julio de 2014

Líquidos a sólidos a voluntad




Uno de los personajes principales de la película Terminator 2 es t-1000, un robot capaz de transformar a voluntad partes de su cuerpo de sólido a líquido, y viceversa. De este modo, si una bala le hace un agujero en el cuerpo, funde el metal de alrededor del orificio y lo tape. También es capaz de fundirse entero y recuperar su aspecto original después de ser despedazado.



Esto, por supuesto es pura ficción, pero podría no serlo en el futuro, ya que existen materiales que en presencia de un campo electromagnético son capaces de pasar instantáneamente (en apenas unos milisegundos) de un estado a otro.

Se trata de los fluidos electrorrelógicos (ER), suspensiones de partículas finas como almidón, polímeros y cerámicas en un aceite no conductor (como el aceite mineral). Gracias a sus propiedades únicas, basta con variar la intensidad del campo para hacer que pasen del estado sólido al estado líquido o incluso a estados intermedios como el de la miel. Sin embargo, estos fluidos pierden sus propiedades magnéticas a temperaturas altas según la ley de Curie

M=CB/T

Donde M es la magnetización resultante, B es el campo magnético medido en tesla, T la temperatura en Kelvin y C es la constante de Curie, especifica del material.



Aunque se descubrieron a finales de los años cuarenta y ofrecen numerosas posibilidades prácticas, aun no se utilizan en el ámbito industrial puesto que se desconocen muchas de sus características. En presencia de un campo magnético alternativo  estos fluidos son capaces de desprender calor y además reducen en gran medida la fricción. Podrían, por ejemplo, sustituir a las válvulas de los motores que alternativamente abren y cierran el paso de la gasolina a la cámara de combustión de un motor, mejorar el rendimiento de los amortiguadores o realizar el papel del embrague con mayor rapidez y menor desgaste.

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